Oportunidad de emprendimiento en el negocio de las motos

Luego de la votación en la Comisión de OOPP y Transportes del Congreso de la República, en la que se aprobó unánimemente la solicitud apoyada por la ANIM de incluir una modificación del Art 31 del proyecto de reforma de la Ley del Tránsito, se logró separar las escuelas de conducción tipo B y C.

Los instructores independientes ya tienen la oportunidad de abrir escuelas de manejo exclusivas para motociclistas. Gracias a la aprobación de la resolución de interpretación de la Contraloría al artículo 31, es posible la creación de Escuelas de Manejo separadas por categorías, especializadas en motocicletas o automóviles.

“El aumento de motocicletas en el país, unido a las mejoras que se proponen incluir en la evaluación práctica de postulantes a licencias clase C, permite suponer que habrá una mayor demanda por establecimientos en que se enseñen a conducir motos, por lo cual, anunciamos con entusiasmo que se abre la oportunidad para emprendedores”, anuncia Constanza Mujica de Goyeneche, directora ejecutiva de la ANIM.

Un mercado que crece y se especializa

El uso de la motocicleta como una solución de transporte urbano es el modo más inteligente de movilidad para viajes mayores de 3KM-, por lo cual desarrollar un mercado cada vez más especializado, es imperante. “Que la Ley de Tránsito hoy permita abrir Escuelas de Conducción especializadas en motocicletas, es una señal de avance para lograr la madurez del mercado”, declara Constanza Mujica.

Las motos son menos contaminantes, más eficientes y económicas- por lo tanto, necesarias-, y como lo muestra la tendencia mundial en movilidad, el mundo de las 2 ruedas se valida cada día más y es considerado vital para la descongestión de las ciudades, una solución de transporte moderno que incluye nuevas tecnologías y cada día menores emisiones, incluso ya se comienzan a masificar modelos eléctricos.

Como antecedente, la antigua Ley obligaba a todas las Escuelas de Conducción a impartir instrucción para optar a una licencia clase B, lo cual impedía la habilitación de escuelas especializadas en licencias clase C, constituyendo una importante limitación para los usuarios de motocicletas en el país.